Lo que una se pregunta...

Antes de nacer mi primer hijo, Lukas, pensaba mucho en la soledad. Cuanto la extrañaría? Cómo compartiría mi ser con alguien por el resto de mi vida? Cómo nunca estaría más sola?

Muchos, muchos años antes los pensamientos de maternidad eran aniquilados por mi miedo. Creía no ser capaz de sostener a alguien, de guiarle de esa manera con la que se guía a alguien nuevo en el mundo. Pero a los 30 comenzó el reloj biológico a sonar, y entonces era la economía la que me detenía. Quería estar mejor económicamente para sostener a alguien...En fin la percepción que tenía de mí como madre se anteponía. Hasta que un buen día, el mundo me sacudió y me acorto el tiempo; entonces por decisión quede embarazada.

Ahora en gestación del segundo bebé son otras las emociones y los miedos que me invaden. Es otro el sacudido por el que tuve que pasar.  Cómo me compartiré con uno más? Cómo haré para no dejar a Lukas a un lado mientras atiendo las necesidades del nuevo bebé? Tendré tiempo apenas para mí? Cómo se llevará esta gran gesta? Cómo será el carácter del nuevo bebé? Será tan dulce, y tierno como Lukas? Será llevadero y placentero como este primer amor?...

Las preguntas no se detienen, pero sé que cómo este primer amor ha nacido, así el segundo se multiplicará. Que toda la percepción errónea que me detenía en ser madre era falsa, y que todo lo que llevo dentro es lo que doy, y esos son amor, lucha, valores, entrega, luz, fe, mucha fe.





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