Ritualitos

Para sobrevivir en esta ciudad era necesario valerse de amigos, y conté con los mejores de cerca y de lejos. 

La soledad forzada por el ajetreo me enseño a confiar más en mí, y a tener fe. 

Los anhelos que escribí y di al cielo germinaron.

Vi crecer una Nueva Yo.

Nueva York me hizo grandes regalos que llevo conmigo. 

Por esto y por más los momentos vividos guardarán un lugar especial. 


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