Milagro...



Imagino que esto se parece al cielo. Ella suele decirse cuando entran a la tienda, hombres y mujeres llenos de tatuajes, una pareja lesbiana, un gay, un homeless, y otros gringos en busca de un consuelo. Algo así de tripieso debe ser cuando Jesús caminaba por Galilea haciendo milagros y le decía a los profetas, hombres de poca fe. Eran ellos, los menos que creían.

En este sarcasmo lírico hay tanta verdad, piensa. Igual que aquella que siente cuando cierra los ojos y llega al color. Nada de lo concebido es él, más es todo lo que necesita.

En esos instantes recuerda que para entrar al cielo hay que despojarse de todo prejuicio.

Comentarios

ASIRAY ha dicho que…
Lindo, lindo. so real.

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