de cómo llego a mis manos la poesía: Fernand, Neruda y Natalia

Este último tiempo ha sido muy intenso. Lo saben los que me ven llorar sorpresivamente y me escuchan; algunos desde la distancia. No dudo que una inteligencia superior opere, y así ante mis manos hayan llegando momentos llenos de poesía (esperando a ser sentido luego en el tiempo).

Natalia escucho mi llamado (pedía hace días poesía). Fernand me trajo el libro. Neruda me devolvió la "vida"; y así entre mano en mano, inconscientemente, realizaron su deber del poeta.

Fernand se fue y me dejo un mar que Natalia envío con un libro* y Neruda escribió con sus versos.

Gracias, Gracias. Es de mucho aliento saber que ese a su vez es mi deber y mi reclamo.

Sus palabras y sus gestos saciaron mi voz y en estruendo vertieron la copa del ruido de olas.

Los quiero,
Nor



Deber del poeta


A quien no escucha el mar en este viernes
por la mañana, a quien adentro de algo,
casa, oficina, fábrica o mujer,
o calle o mina o seco calabozo:
a éste yo acudo y sin hablar ni ver
llego y abro la puerta del encierro
y un sin fin se oye vago en la insistencia,
un largo trueno roto se encadena
al peso del planeta y de la espuma,
surgen los ríos roncos del océano,
vibra veloz en su rosal la estrella
y el mar palpita, muere y continúa

Así por el destino conducido
debo sin tregua oír y conservar
el lamento marino en mi conciencia,
debo sentir el golpe de agua dura
y recogerlo en una taza eterna
para que donde esté el encarcelado,
donde sufra el castigo del otoño
yo esté presente con una ola errante,
yo circule a través de las ventanas
y al oírme levante la mirada
diciendo: cómo me acercaré al océano?
Y yo transmitiré sin decir nada
los ecos estrellados de la ola,
un quebranto de espuma y arenales,
un susurro de sal que se retira,
el grito gris del ave de la costa.

Y así, por mí, la libertad y el mar
responderán al corazón oscuro.

The Poet's Obligation

To whoever is not listening to the sea
this Friday morning, to whoever is cooped up
in house or office, factory or woman
or street or mine or harsh prison cell:
to him I come, and, without speaking or looking,
I arrive and open the door of his prison,
and a vibration starts up, vague and insistent,
a great fragment of thunder sets in motion
the rumble of the planet and the foam,
the raucous rivers of the ocean flood,
the star vibrates swiftly in its corona,
and the sea is beating, dying and continuing.

So, drawn on by my destiny,
I ceaselessly must listen to and keep
the sea's lamenting in my awareness,
I must feel the crash of the hard water
and gather it up in a perpetual cup
so that, wherever those in prison may be,
wherever they suffer the autumn's castigation,
I may be there with an errant wave,
I may move, passing through windows,
and hearing me, eyes will glance upward
saying, "How can I reach the sea?"
And I shall broadcast, saying nothing,
the starry echoes of the wave,
a breaking up of foam and of quicksand,
a rustling of salt withdrawing,
the grey cry of sea-birds on the coast.

So, through me, freedom and the sea
will make their answer to the shuttered heart.

~ Pablo Neruda ~

(translated by Alistair Reed, in On The Blue Shore of Silence)

* El libro que Natalia me envío se llama: "Teaching with fire: poetry that sustains the courage to teach"

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