a las escondidas

Fabi y yo jugamos a escondite en la distancia.
él sabe que entre nosotros la magia no falta, ni la cercanía tampoco.
por eso con teléfono celular en mano el corría en Puerto Rico y yo contaba desde Chicago 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10... por ahí voy... dónde esta Fabi... ahí esta, te encontré.
y entonces él contaba: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10... por ahí voy...escóndete en la cocina... te encontré.
y así seguimos jugando por varios minutos y yo pensaba ¡lo qué hay que hacer para hablar con este niño! ¡cómo me gusta jugar con él! ¡cuánto magia estamos sintiendo en este momento que a pesar de estar separados en la distancia somos capaces de jugar a escondites por teléfono!.

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